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“Si nos lo proponemos, podemos conseguirlo” un artículo de Fernando de Rojas Parets.

Institutional

El sector marítimo de la Comunidad Valenciana es un pequeño sector económico que podría tener grandes expectativas si tuviera quien dibujara sus ambiciones de conjunto y quien las atendiera.

La misma máxima que nos aplicamos en la vida personal deberíamos saber aplicarla en el ámbito social, en el de los intereses públicos, comunes. El esfuerzo, la buena fe y la claridad de objetivos podrían mover montañas, no sólo a nivel individual sino también de la sociedad. Hay países que así funcionan, pero aquí nos dejamos arrastrar por el escepticismo, la desidia y las zancadillas. Hasta nos permitimos el lujo de burlarnos de los esfuerzos y los ideales mejor fundados.

 

La Comunitat Valenciana es un país de iniciativas y al tiempo de incrédulos. Somos una costa privilegiada, con una posición geográfica estupenda dentro del Mediterráneo, con un clima para los deportes y actividades marítimas envidiable y con una dotación de infraestructuras a las que aún podemos sacarle más provecho. Aquí, sin embargo, lo vemos con un negligente: “Ah, pues muy bien” y con un reiterativo “Vengan ustedes a la playa”.  Las cosas se van complicando, por si no nos hemos dado cuenta, la gente exige cada vez más actividades, intereses, ofertas y atractivos: ninguno, absolutamente ninguno, comparable con el uso y disfrute que podría dar nuestra mar si nos atreviéramos a mirarla de verdad.

 

Sin embargo, hay un largo camino de deberes entre pensarlo, que lo pensamos casi todos, y hacerlo. En Noruega hay una embarcación por cada seis habitantes, en Estados Unidos por cada dieciocho, en Italia por cada noventa y ocho y en España una por cada doscientos siete. Por cada barco nuevo hay siete personas que se han sacado un título para navegar. Cada año se incorporan más de 50.000 nuevos titulados. Gente de todo tipo y condición que, contra viento y marea, quiere vivir la mar. 

 

Detrás de Catalunya e Illes Balears, la Comunitat Valenciana es la tercera con más puertos deportivos del Estado, la tercera en número de amarres, la tercera en matriculaciones, pero es que, además, dentro de ella, la Costa Blanca es el territorio capital; más del 63% de los amarres valencianos están en este tramo costero. Comparativamente no nos gana nadie, somos el nervio principal. Pese a eso, ni para la Administración tenemos demasiada importancia, ni para la sociedad somos más que unos ociosos o algo ajeno.

 

El sector marítimo no es una mera oferta de ocio más, no es oferta complementaria, no es lujo, no es un producto como venderle helados a los turistas, ni se resuelve con la simpleza de cocinar paellas para los visitantes. El sector marítimo de esta Comunidad, tomado en su totalidad, desde las escuelas de vela y remo, las empresas de charter y mantenimiento, los varaderos, los clubes de buceo, los náuticos, los profesionales de la reparación, los cada vez más abundantes deportes de playa, academias, etc., son un pequeño sector económico que podría tener grandes expectativas si tuviera quien dibujara sus ambiciones de conjunto y quien las atendiera. Es decir, como reza el título: si nos lo proponemos, podríamos conseguirlo.  Dificultades hay muchas, las conocemos bastante bien: una fiscalidad exagerada, difícil acceso a la mar, un régimen legal duro como una piedra, una burocracia cansina, un desdén político gratuito, aplaudido incluso, unos precios escasamente populares en algunos aspectos (no en otros, ojo!), una cultura marítima abandonada…

 

Bastantes de estos problemas, desafortunadamente, no está en la mano de nuestra Administración valenciana resolverlos, pero otros sí, hay algunos que sí pueden atenderlos nuestros propios poderes públicos y nosotros mismos. Hay que contar con que las iniciativas nazcan y se conformen por la creatividad y la voluntad de los profesionales, asociaciones y empresas del sector privado y que nuestros dirigentes locales y autonómicos nos escuchen, no al revés, al revés no funciona la cosa.   

 

La mar no es de izquierdas ni de derechas, por favor. La mar no es cuestión de clase social, ni de minorías deportivas, así no funciona en otros países. La mar no es sólo oferta turística complementaria, sino un complejo abanico de profesionales, materiales, monitores, deportistas de todo tipo, aficionados, empresas, servicios, experiencias, etc. La mar que tenemos aquí no es fácil disfrutarla y tenerla en otros sitios. No se puede ordenar sólo desde un despacho, ni desde una ocurrencia política, ni desde entidades turísticas: es economía, es lo que Europa llama ya la “Economía Azul y Marítima”.

 

Fue en base a este discurso concreto que nació la idea de promover una agrupación de entidades, empresas y profesionales de nuestro territorio: la asociación Marítima Mediterrània. Cluster Marítim. Un cluster es exactamente eso, una unión libre de empresas y entidades para promover un sector, en este caso un sector emergente, sostenible ambientalmente y con expectativas. Clusters marítimos y náuticos existen en muchos sitios, con éxito como en Barcelona, Baleares, Canarias, o como en la Costa Azul francesa. Con tanta ilusión desinteresada como éste, pocos.  Creo que fue por esto mismo que el actual gobierno de la Generalitat Valenciana nos escuchó. Desde luego que existen asociaciones y federaciones de clubes, de vela, de remo, de armadores, de buceo, de casi todo, pero si no comprendemos, abarcamos y cosemos el conjunto somos muy débiles, muy parciales, interesados y demasiado cortos de vista. Eso es lo que pretende paliar el cluster, una simple y sencilla asociación… y así nos admitió, por primera vez, la nueva Administración valenciana y varios ayuntamientos: con ideas muy concretas y vocación de dar luz sobre un sector económico muy diverso.

 

Al final, como decía Commoner de los ecosistemas, todo está relacionado con todo: hacen tanta falta los barcos como quien los repara, los que empiezan en un Optimist como los que se lanzan a remar, o a surfear, los que venden material como los que dan amarre o instalaciones, los que bucean como los que van en zodiac, o te enseñan navegación o a mantenerte en una tabla de windurf, todos crean actividad, todos están más unidos y ligados de lo que se piensa y desde fuera todos son parte del mismo mundo y la misma gran oferta. Ruedas grandes o pequeñas, minuteros o segunderos, de un mismo reloj. Si no nos proponemos hacernos todos visibles, asociarnos, lanzar mensajes, ser recibidos, mejorar la maquinaria, tener elementos en común e innovar, todo irá decayendo, pieza a pieza. Esa es, al menos, la idea del Cluster Marítim.

 

Por este planteamiento algunos ayuntamientos costeros, la misma Diputación y la Generalitat Valenciana, a través de la Conselleria d’Economia, saltándose todos las cuitas partidistas, han empezado a darnos una oportunidad de acción, porque obviamente el peso de esta oportunidad no debía recaer en el profesional de la mar o la entidad náutica (quemado de promesas e intentos anteriores, pendiente de su propia supervivencia). Con la millonésima parte de lo que se dedica a eventos e iluminarias que a todos nos vienen a la cabeza se puede hacer mucho trabajo. Con no poca insistencia tuvimos un rincón en el Village de la Volvo Ocean Race que iba a dedicarse a hablar de zapatos, o de filtros o de turismo gastronómico, para presentar las actividades náuticas y marítimas que ofrecen empresas de la ciudad de Alicante.

 

Recientemente el IVACE, con la Conselleria d’Economia, ha empezado por un gran trabajo, que sin duda puede llevar hasta fondos europeos, para tener un retrato sobre el sector marítimo recreativo de esta Comunidad, con sus debilidades y fortalezas, con su demanda, por que no existía.

 

Los días 23 y 24 de Noviembre, el servicio valenciano de empleo y formación, Servef, hará en Santa Pola y Altea, unas jornadas para ver las necesidades de empleo y formación del sector marítimo recreativo.

 

El año 2018 esperamos que, mediante una orden de subvenciones competitivas, pueda empezar a rodar una web para el sector. A propuesta de las universidades de Alicante y Elche se va a ultimar un proyecto de Economía Azul y Marítima Recreativa junto con la Generalitat. Queda, es cierto, muchísimo por hacer, hasta al menos hacer visible ese lema de “Si nos los proponemos, podemos”, hasta ese punto en el que las cosas empiezan a ser concretas y tangibles, pero el camino podría haberse abierto, esa es la voluntad sincera al menos. Cruzaremos los dedos para que no fallen las fuerzas, el flujo y la voluntad, tanto la pública como la privada. Mientras tanto sólo me cabe pediros vuestra concurrencia, vuestra participación, esa suma de piezas pequeñas y grandes que engranen el cronómetro.

 

Fernando de Rojas Parets

Presidente de la Asociación Marítima Mediterrània. Cluster Marítim.

Artículo publicado en Altea Naútica, Número 7.

 


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