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La Escuela, el alma de un Club

Social

"Si algo da vida a un Club es su escuela de vela, es su esencia y su razón de ser".  Álvaro Arroyo, Director Deportivo del Club Náutico de Altea.

Más de 700 alumnos han pasado por los cursos y escuelas de verano del Club Náutico de Altea en 2017. Y es que cada año son más los alumnos que se acercan al CN Altea interesados en iniciarse en el mundo de la náutica y lo que es más importante, los alumnos que cada año repiten y encuentran aquí el lugar perfecto para pasar el verano.

 

Si algo da vida a un Club es su escuela de vela, es su esencia y su razón de ser. Un espacio en el que puede participar toda la sociedad, un acceso a la mar para todos los públicos, desde los más pequeños que se inician hasta los más mayores que cumplen sus anhelos de navegar en un velero.

 

La escuela de vela es un buen comienzo para iniciarse en la náutica bien entendida, desde el respeto por el medio ambiente, adentrándose en la cultura marina y adquiriendo el conocimiento necesario para entender  la evolución de la navegación durante siglos.

 

La escuela de vela es la base del aprendizaje del deporte náutico para la evolución hacia la competición, dejando por el camino muchos aficionados. El Club Náutico de Altea desde sus inicios, hace 40 años, tiene claro la importancia de esta promoción, frente a otras modas, todas más ruidosas, explosivas y carentes de contenido.

 

La vida de un club náutico es ver cada mañana cientos de alumnos ocupando los espacios y llenando la bahía alteana de actividad, donde la gente se divierte, conoce a nuevos amigos y comparte experiencias. Con esta práctica deportiva se integran en nuestro vocabulario nuevos términos, el aire pasa a ser viento, las cuerdas cabos y dejar un faro por la derecha es hacerlo por estribor.

 

La Escuela de Vela del Club Náutico de Altea sigue, un año más, impulsando esta labor con una oferta para que puedan disfrutar de la Vela, el Remo, el Kayak, el Paddle Surf  y el Windsurf más de 500 alumnos. Para conseguir este objetivo emplea a más de veinte técnicos titulados, dispone de seis neumáticas de seguridad, cinco embarcaciones colectivas, seis embarcaciones dobles, catorce embarcaciones individuales, seis tablas de windsurf y  seis de paddle surf.  Tantos recursos como la seguridad requiere y tantos medios como se precisan para una escuela de calidad es negocio poco rentable si el beneficio no se busca en lo que aporta a la sociedad, tanto a usuarios que los disfrutan como a todos los proveedores de servicios que indirectamente participan.

 

Ahora es habitual ver en las Marinas que los espacios que antes ocupaban barcos de vela ligera están sustituidos por palets pintados de blanco donde sirven Gin Tonics a quince euros. Aquí la práctica náutica es residual y mal entendida, pero esta parece ser la evolución de la náutica en nuestra tierras valencianas, ya que la Administración Portuaria de la Generalitat Valenciana, que es quien debería promocionar con más fuerza el deporte náutico, no es consciente de la importancia de la labor de los Clubes Náuticos y con su indolencia pone en peligro todo lo atesorado en las últimas décadas.