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El Club Náutico de Altea recurre el plazo y la tasa de la nueva Autorización del Consell

Institucional

Septuplicar el canon "desbarata cualquier planificación y pone en peligro la propia existencia del club"

Tres meses de licencia, prorroglables mes a mes, "limita el crédito financiero e impide eventuales reformas".

El Club Náutico de Altea ha formalizado, ante la Conselleria de Vivienda, Obras Públicas y Vertebración del Territorio, el recurso de reposición contra la resolución del pasado junio en la que le concede una Autorización administrativa por tres meses (renovables mes a mes hasta un máximo de tres años) para gestionar sus instalaciones náuticas. Los abogados de la entidad que preside José-Román Zurutuza, basan el recurso en los perjuicios insalvables que supondrá una autorización en esas condiciones, que de facto supone un estrangulamiento financiero, y ponen en peligro la propia existencia del Club.

 

Tres puntos destacan del recurso de reposición: plazo, tasa y valoración de terrenos, lámina de agua e instalaciones, y los tres se desgranan concienzudamente en un documento que deberá contestar la Conselleria en el plazo que marcan las leyes para ello.

 

En cuanto al plazo, lo único “sensato” que puede leerse en la resolución de la Conselleria es que la Autorización es temporal “hasta tanto se otorgue concesión conforme al procedimiento establecido” en la Ley de Puertos de la Generalitat. “Ese párrafo nos hace mantener esperanzas de que las autoridades valencianas llevarán a cabo, algún día, el mandato de llegar a iniciar el proceso legal de adjudicación con nosotros para renovar la concesión por otros 30 años”, señala Zurutuza.

 

Sin embargo, autorizar ahora por un plazo de tres meses “es una limitación fuera de lugar”, toda vez que una Autorización temporal tiene por objeto cubrir el periodo transitorio hasta la definitiva concesión. “¿Por qué acotar la Autorización? ¿No es más lógico concederla de forma ininterrumpida hasta que se verifique la nueva concesión?”, se pregunta el presidente.

 

“No tiene sentido establecer esa limitación… y su único efecto práctico es limitar el crédito financiero y, peor todavía, el plan deportivo” del Club Náutico de Altea, necesario para actualizar instalaciones, eventuales reformas e incluso para hacer frente a la tasa que pretende imponer el Consell.

           

TASA&CONTINUIDAD

En lo que respecta a la tasa impuesta al Club, que multiplica por siete el montante de lo que se paga actualmente, “desbarata cualquier planificación económica del Club”. “Es más, una elevación tan importante frustra o pone en peligro incluso la realización y planificación de actividades náutico-deportivas… y la misma supervivencia del Club”, se lee en el recurso.

 

El recurso mantiene que el Consell debe mantener el actual canon anual, al menos hasta que se otorguen las nuevas concesiones y se pueda hacer entonces un replanteamiento a 30 años vista de funcionamiento del club, en aplicación del Principio General de Derecho “rebus sic stantibus”, reconocido en la jurisprudencia española e internacional.

 

VALORACIÓN ERRÓNEA

El recurso de reposición dedica una parte a desmontar los criterios y metodología utilizados en la tasación de terrenos, lámina de agua e instalaciones del Club Náutico de Altea que realizó en 2014 la Generalitat, a partir de la cual pretende imponer hoy un canon que supone un 700% de la actual tasa. “Esa valoración no puede ser aceptada”, se lee en el escrito, “por su evidente extemporaneidad y falta de adecuación a las normas y buenas prácticas de valoración aplicables”.

 

Se hace constar el hecho de que la Administración haya iniciado el proceso para determinar nuevas valoraciones. Las instalaciones de Altea ya han sido visitadas por un técnico de la firma tasadora TINSA, contratada por la Conselleria al efecto. Aplicando la lógica, “habrá que esperar a la nueva valoración”, señala el recurso, “para poder aceptar o impugnar la que sirva definitivamente para determinar la base imponible de la tasa”.

 

EL 'CASO IBIZA'

Contrasta esta situación, que sufren la práctica totalidad de clubes náuticos valencianos, con la que se vive en otros puntos de España. La semana pasada, por ejemplo, la Autoridad Portuaria de Baleares renovó la concesión al Club Náutico de Ibiza por 30 años, lo que permitirá a sus responsables ejecutar obras de mejora y modernización y programar un completo calendario de actividades a largo plazo. “Allí se ha impuesto la sensatez”, enfatiza Zurutuza. El Club ibicenco competía por la concesión con dos firmas privadas, pero las autoridades valoraron su trayectoria, el fomento del deporte y el hecho de que se trate de una entidad sin ánimo de lucro.