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Posidonia oceanica, un tesoro mediterráneo en la bahía de Altea

Calidad y Medio Ambiente

La cantidad capturada de CO2 por una pradera de P. oceanica, es mucho mayor que la realizada por un bosque tropical de la misma superficie. La Posidonia oceanica es un agente contra el cambio climático y un importante refugio de biodiversidad en la bahía de Altea.

Una de las características principales que define a los fondos de las aguas de la bahía de Altea es la presencia de praderas submarinas formadas por Posidonia oceanica, especie endémica del mar mediterráneo y nombrada así en honor al díos griego Poseidón.

 

Una breve aclaración

En primer lugar, es importante situar a la especie donde se merece, ya que al contrario de lo que pudiera parecer, no se trata de un alga, sino de una planta superior, presentando características como son la presencia de raíces, tallos, hojas, flores y semillas. Las hojas tienen un ciclo anual, creciendo cuando la temperatura del agua es más cálida (primavera-verano) y cayendo en la época de temperaturas más bajas (otoño-invierno).

 

Los arribazones

Una de las consecuencias más llamativas de este ciclo anual es la acumulación de hojas en la orilla de las playas formando arribazones, que se producen cuando coincide la caída de la hoja con los temporales invernales.

Estos arribazones tienen un importante papel en la conservación de las playas frente a la erosión, amortiguando la acción de las olas y por lo tanto, disminuyendo la pérdida de arena. La retirada precipitada de estos arribazones también implica la disminución de arena disponible para la playa, ya que los restos vegetales están impregnados de sedimento, calculándose las pérdidas de arena en un 4% del volumen total de arribazones retirados. Debido a ello, algunos ayuntamientos han optado por conservarlos en su litoral, al menos durante el invierno, época con mayor número de temporales y menor afluencia turística.

 

“Bosques azules” frente al cambio climático

P. oceanica tiene un crecimiento muy lento (1-2 cm / año) y se presenta formando grandes praderas, a modo de bosques submarinos, siendo uno de los ecosistemas más productivos de todo el planeta, además, es fuente directa e indirecta de alimento y es un lugar de refugio y reproducción para un gran número de especies. Otro papel importante que tienen las praderas de P. oceanica es la de sumidero o retirada del CO2 ambiental, uno de los gases que produce el llamado efecto invernadero, fijándolo y sepultándolo entre sus sedimentos. Es tal la importancia en este sentido, que la cantidad secuestrada de CO2 por una pradera de P. oceanica, es mucho mayor que la realizada por un bosque tropical de la misma superficie.

 

Un refugio de biodiversidad 

Aunque, aparentemente, las praderas de P. oceanica nos ofrezcan un aspecto monótono y poco llamativo, en realidad conforman una gran diversidad de pequeños hábitats, que albergan un elevado número de especies vegetales y animales, pudiéndose encontrar más de 1.400 especies diferentes.

 

Principales amenazas 

P. oceanica se encuentra ampliamente distribuida en toda la bahía de Altea, especialmente al Norte de la desembocadura del río Algar. Su extensión total es de más de 1.000 ha (hectáreas), de las cuales, más de 800 son praderas en óptimo estado de conservación, 200 muestran síntomas de degradación y 8 son de P. oceanica muerta. La presencia de zonas degradadas en los fondos marinos de la bahía de Altea es debido a que han sufrido una suma de problemas ambientales a lo largo de su historia reciente, determinando su estado actual de conservación. Acciones como la destrucción mecánica de los fondos por la pesca de arrastre ilegal (a menos de 50 m de profundidad), vertidos de aguas residuales, pesca intensiva, construcciones costeras sin orden etc., afectaron a muchos de estos ambientes marinos a lo largo de décadas, incidiendo negativamente en su calidad. En la actualidad, han disminuido, en gran medida, las causas de degradación gracias a medidas como la depuración de las aguas residuales, un mayor control de la pesca de arrastre a menos de 50 m de profundidad, la ordenación de la actividad pesquera o a la realización de estudios de impacto ambiental previos a la realización de obras e infraestructuras costeras. Pero además, existen otras amenazas para las praderas de P. oceanica en la bahía de Altea, como son la presencia de especies invasoras o el fondeo intensivo de embarcaciones, si bien este último se concentra en la época estival y en áreas localizadas.

 

La principal consecuencia sobre praderas de P. oceanica es la destrucción por arranque o aplastamiento, que tiene como consecuencia la presencia de zonas de mata muerta en las praderas, lo que puede favorecer la presencia de algunas especies invasoras, como por ejemplo el alga Caulerpa cylindracea, antes llamada Caulerpa racemosa, que ve facilitado su avance en estas zonas degradadas. Además, el impacto directo del ancla sobre el fondo puede afectar a otras especies que habitan inmóviles dentro de la pradera, como por ejemplo a las nacras (Pinna nobilis), especie de bivalvo endémico del mar Mediterráneo, que puede llegar a tener un tamaño de 1m y que se encuentra protegida por convenios nacionales e internacionales.

 

Medidas para evitar la degradación

Las zonas con mayor concentración de embarcaciones fondeadas durante el verano en la Bahía de Altea son principalmente, la Cala de Las Minas, la zona de L´Olla y el Mascarat. En las dos primeras zonas existen fondeos fijos a los que amarrarse, aunque en muchas ocasiones no son suficientes, por lo que finalmente las embarcaciones fondean directamente sobre zonas de pradera de P. oceanica. Para evitar que continúen degradándose, lo recomendable sería mantener los fondeos fijos ya existentes y establecer nuevas zonas dotadas con fondeos de tipo ecológico, que permitieran compatibilizar la importante actividad náutica recreativa de la zona, con la protección del medio ambiente.

 

Para evitar la degradación de las praderas de P. oceanica, los usuarios de embarcaciones también pueden contribuir a la conservación de estos importantes hábitats llevando a cabo unas sencillas acciones: no realizando vertidos desde la embarcación, escogiendo como lugar de fondeo zonas de arena o el límite pradera / arena y evitando el garreo del fondeo. Si a pesar de todo se ha fondeado sobre pradera, para minimizar el impacto, es recomendable realizar las maniobras de izado del ancla con la embarcación situada en la vertical del fondeo, para de esta manera disminuir, en lo posible, el área de pradera afectada, ya que, un solo fondeo de embarcación arrastrando por el fondo puede dañar varios metros cuadrados de pradera y debido a su lenta velocidad de crecimiento, tardaría decenas de años en recuperarse.

Las praderas de Posidonia oceanica son un ecosistema único y son indicadoras del buen estado de salud ambiental de nuestros fondos, impidamos que continúe su deterioro, y contribuyamos entre todos a conservar este tesoro único de nuestro mar Mediterráneo.

Santiago V. Jiménez Gutiérrez

Biólogo

Área Marina del Instituto de Ecología Litoral